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Tecnología en Investigación Criminal y Judicial 

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Las competencias que el programa de Tecnología en Investigación Criminal y Judicial pretende forjar en sus estudiantes y futuros tecnólogos son:

Cognitivas

El programa tecnológico en investigación criminal y judicial pretende generar en sus estudiantes la capacidad para realizar procesos mentales, fundamentalmente ligados al ejercicio de la investigación, tales como clasificar, comparar, observar, categorizar y ejemplificar.

Investigativas:

El estudiante del programa tecnológico en investigación criminal y judicial estará en condiciones de entender la realidad social que deviene en criminalidad, en el contexto jurídico de nuestro país, aplicando las herramientas que la criminalística le brinda, para el desarrollo de investigación formativa, como se explicitará en el capítulo correspondiente de este documento.

Analíticas:

Un componente inescindible del estudio de la investigación criminal y judicial es el análisis, no sólo de textos jurídicos, académicos y científicos, sino especialmente de contextos criminales a los que se enfrentan en las escenas del crimen que se estudian académicamente, de donde derivan los elementos materia de prueba, la evidencia e información útil para el desarrollo de las investigaciones criminales.

Interpretativas:

Comprende la posibilidad que tendrá el estudiante de explicar desde sus propias construcciones cognitivas, los elementos normativos, criminalísticos, investigativos y éticos, propios de su disciplina.

Argumentativas:

El estudiante estará en la capacidad de acreditar sus opiniones periciales frente a las acciones hipotéticas de actuación judicial, que desarrolla para un adecuado ejercicio en las audiencias penales, dependiendo del rol que desempeñe. 

Propositivas:

El estudiante desarrolla una actitud crítica y creativa, para plantear opciones o alternativas de solución a los problemas suscitados en  una situación determinada.

Críticas:

El estudiante estará en capacidad de discernir y formular una opinión crítica sobre una determinada situación.

Comunicativas:

orales y escritas. Aptitud para utilizar adecuada y estratégicamente las herramientas comunicativas, sus reglas, elementos y procesos. Capacidad para escuchar y transmitir de manera clara y precisa sus ideas, dependiendo del contexto en el que se encuentre, hacer informes judiciales escritos cumpliendo los parámetros legales establecidos. Pronunciarse con suficiencia y convencimiento en actuaciones judiciales, administrativas y particulares.

Dirección y mando: 

Capacidad de dirigir un grupo, organizarlo y hacer ejecutar los planes de trabajo. Suficiencia para planear, organizar, ejecutar y evaluar reuniones propias del ejercicio, aplicando sus destrezas de liderazgo y trabajo en equipo, todo esto enfocado a obtener, mediante la generación de un flujo constante de información pertinente, un conjunto de resultados eficientes y oportunos a la administración de justicia.

Éticas:

Para la interacción con la sociedad en general, y en particular con sus clientes en el campo privado, o ejerciendo funciones públicas, de respeto a sus superiores y acatamiento de la normatividad en el ejercicio de sus labores. De respeto por los derechos humanos, sin distinciones entre víctima o victimario. Propender siempre por soluciones asertivas y justas, sin exceder el ámbito de su competencia.

Operativas de desempeño: 

En ejercicio de las funciones propias del investigador criminal y judicial, para organizarse, ejecutar órdenes, producir resultados dentro de los términos establecidos para ello. Para ser recursivo, buscar alternativas y colaborar eficientemente con la justicia. 

Organizativas:

Capacidad para gestionar recursos de todo tipo, cuidando los intereses encomendados de forma racional y productiva.

Reflexivas de operación:

Capacidad para comprender, analizar e interpretar conductas humanas y hechos jurídicos, con aptitud para ponderar y comparar el comportamiento observable. Aptitud para verificar, mediante evidencia, la relación existente entre distintos hechos y conductas, con el propósito de deliberar acerca de un acto o hecho o sobre la posible responsabilidad de alguien, de la razón que le asiste o no en un asunto determinado, desplegando la actuación jurídica procedente.