María Cristina Solano O - Docente de tiempo completo


Nuevamente la familia está en la mira de la Política Criminal. La de los reformadores que, paso a paso, ensayan resguardarla mediante cambios constantes de las instituciones penales que otros crearon para protegerla. En efecto, surgen voces que proponen despenalizar la inasistencia alimentaria luego de 49 años de vigencia del artículo 40 de la Ley 75 de 1968, que tipificó por primera vez este delito y que nada logró desde el punto de vista de la prevención, tampoco de la retribución y por lo tanto menos de la resocialización.


Entre los argumentos ocultos a la despenalización se susurra el de la gran cantidad de proceso por inasistencia alimentaria que atiborran los anaqueles de la fiscalía. Problema que no es de ahora pero que como alternativa a la descongestión ha dado lugar a proponer acciones no penales para los incumplidos. Uno de ellos se soporta en que la encarcelación del padre genera efectos negativos para la salud mental del hijo, porque se le priva de la regia figura paterna. Sumado a lo anterior se pregona la idea que cuando el padre se encarcela y por esa causa no aporta al hogar, la familia se sume en la miseria.


Indignante nos parecen los argumentos que se exponen para sacar del listado de delitos la inasistencia alimentaria. Si hablamos de la despenalización como medida de política criminal, se debe presentar a la sociedad como un fracaso más del encarcelamiento carcelario. Ninguno de los fines de la pena, justificados con ríos de doctrina ha cumplido, de manera que esa medida es válida para muchos delitos. Los demás argumentos, presentados para ocultar el hacinamiento de procesos y la falta de voluntad del Estado de cumplir con la protección a la familia sí que producen hilaridad. En efecto, son muchos los hijos que solo han tenido madre o padre por abandono del otro y sin embargo son hombres y mujeres ejemplares, luego la ausencia de uno de ellos, por causa de su incumplimiento alimentario, no es razón para soportar un cambio penal. Y lo mismo diremos del argumento de la miseria en que se sume la familia, por causa del encerramiento, porque la historia ha demostrado que la mujer y su hijo son por lo general los abandonados y sin embargo, enfrentan y superan todos los obstáculos sin dejarse sumir en la miseria.


Despenalizar sería una tarea seria de la Política Criminal, la cual debe buscar alternativas que protejan la familia del abandono y del padecimiento de muchas necesidades por la ausencia de recursos. Lo demás es especulación.

Para mayor información aquí

Otros artículos relacionados ...
Jueves, 21 Noviembre 2013
images_derecho4
Miércoles, 29 Enero 2014